El Cuento de la Princesa y el Duendecillo River

Erase una vez, hace muuuchos muuchos años en un lejano país llamado Pokermac vivía una bella princesa, la llamaremos querido lector, la princesita de los bellos ojos verdes, para que no te pierdas en el relato.

La princesita de los bellos ojos verdes era la heredera del reino y como tal tenía muchos pretendientes. Pero las recias y abolengas leyes del reino de Pokermac no dejaban lugar a dudas: debería casarse con un duende para poder heredar el trono de reina de Pokermac.

Cuatro fueron los afortunados duendecillos que llegaron a la gran prueba final para decidir cuál de ellos sería el que consiguiera la mano de la princesita de los bellos ojos verdes.

El primero de ellos, llamado el duendecillo del par en mano, era fiel, siempre siempre estaba allí para cuando la princesita de los bellos ojos verdes quisiera jugar con él. El defecto de este duendecillo era que no siempre daba la talla y tenía la princesita de los bellos ojos verdes muchas veces que foldearse de su fiel y a veces escaso duendecillo del par en mano.

Si conseguía no foldearse entonces entraba en liza el duendecillo del flop disperso, llamado así en el reino porque no se sabía muy bien a quien favorecía. Mas este duendecillo quería a toda costa convertirse en el preferido de la princesita de los bellos ojos verdes, así que una y otra vez favorecía a la princesita de los bellos ojos verdes con sus hechizos, a costa de perjudicar a otros jugadores.

Con la mano ya armada a la princesita de los bellos ojos verdes le quedaban dos duendecillos por valorar.

El siguiente era el temible, y tan mal jugado a veces, turn de la apuesta alta, un duendecillo que armaba de valor a los enemigos de la princesita de los bellos ojos verdes pero que no era malvado y que había favorecido a la princesita de los bellos ojos verdes en incontables ocasiones.

Al ser el último, el astuto y maquiávelico river sí se había convertido en un problema para la princesita de los bellos ojos verdes. El astuto y maquiávelico river se había propuesto arruinar las opciones de la princesita de los bellos ojos verdes en todas y cada una de las jugadas donde tomara parte.

La princesita de los bellos ojos verdes estaba desolada pues si no conseguía completar el showdown antes de que el reloj diera las 12 de la noche, sus cartas se convertirían en calabazas y su reino sería propiedad del malvado Azar, un vil mago que habitaba las montañas oscuras y tenebrosas del reino.

El mago del reino de Pokermac, le preparó una poción a la princesita de los bellos ojos verdes y le dijo que tenía que darsela al astuto y maquiávelico river antes de la siguiente mano que jugaran.

Y es que el mago había hallado el problema. River estaba celoso al ser el último al que la princesita de los bellos ojos verdes hacía caso. Cuándo River se tomó el brebaje preparado por el mago, un preparado a base de probabilidades, odds y outs, que la princesita de los bellos ojos verdes había disimulado en un zumo de papaya, la suerte de la princesita de los bellos ojos verdes cambió para bien y logró ligar un color al As de corazones que heló la sangre del malvado Azar y este desapareció para siempre del reino de Pokermac.

En el Reino de Pokermac sonaron clarines y trompetas y nuestra princesita de los bellos ojos verdes se casó con River y fueron felices y comieron perdices flambeadas estilo provenzal, que en el Reino de Pokermac no se privaban de nada, pobres pa pedir nooo ehhh!!!! 

Y colorín colorado este cuento se ha acabado, no sin su moraleja, como todos los cuentos.

Moraleja, si el river no te deja, no sirve de nada tu queja, tratale con amor y pasión y ligarás, al As, color, corazón.