La Agresividad en el Poker Online

La agresividad es una herramienta muy importante, y de la que no podemos prescindir cuando jugamos al poker. Sin embargo, el ultraje que le damos al utilizarla en exceso hace que inmunicemos a nuestros rivales, y peor aún, se convierta en un búmeran yendo su toxicidad de vuelta directamente a nosotros.

En el mundo del poker online esta agresividad alcanza dimensiones insondables, los jugadores al igual que empuñan el mouse, con la misma fuerza empuñan esta arma. Así, hay jugadores que devoraron niveles tras niveles cabalgando sobre los lomos de la agresividad, y de repente caen, o alguien les sujetó firmemente las riendas a ese brioso animal deteniéndolo inmediatamente. En este momento el consternado jinete, es decir nuestro jugador ultra agresivo, comienza a culpar a la varianza, y quizas no llega a sospechar que todo se debe a que los rivales se cansaron de sus 3-bet, squeezes, apuestas en calle tras calle, bluffs; Es decir, craquearon su agresividad.

El poker en vivo, con la llegada en los últimos años de los nuevos jugadores online, también ha sido testigo de este ultraje. En un torneo importante de hace un tiempo, un joven profesional español se encontraba en SB en el 6to nivel de ciegas del día 1 (150/300) con un stack de 9.000 fichas, y vió como UTG+1 abrió a 1000 fichas, el button pagó, y él con 7-7 decidió hacer all-in, inmediatamente decidió realizar turismo en la ciudad cuando el de UTG+1 pagó y mostró su reluciente K-K. Lo que más llama la atención es que el jugador después de algunos días del evento cuando escribió sus impresiones en un blog, comenta que la gente de la mesa se le quedó mirando como diciéndole: ¿Por qué te fuiste all-in si tenías aún suficientes fichas? El jugador escribió que se alegra que ellos sigan pensando así. ??. Como que la agresividad aparte de nublarle la visión a su dueño, lo llenara de arrogancia.

Un ejemplo de mala utilización de la Agresividad jugando al Poker

Imagínense que estoy en la 1era mano del día 1a de la WSOP, stack inicial de 40.000 fichas, ciegas de 50/100, estoy sentado en la BB y Phil Ivey abre desde button con K-7 apostando 450, yo hago call con 9-Ts. El flop es 8-K-2 (no coloco los palos porque el flop ni el turn le dio proyecto de color a nadie), yo hago check y Phil apuesta 500, yo hago call. El turn trae un 7 dándole una doble pareja a mi rival y a mi un proyecto de escalera abierta, yo hago check, Ivey apuesta 2000 en un bote de 2550, yo hago call. El river es un 3 , hago nuevamente check y en un bote de 4550 Ivey apuesta 2400 fichas, para sorpresa de todos yo hago una super over-bet, digo: ¡¡All-In !! En este momento estoy seguro de 2 cosas:

  1. La primera es que Ivey va a foldear (no va arriesgar su participación en la 1era mano del evento frente a un posible set).
  2. La segunda, es que lo va hacer, no sin antes echarme una mirada asesina. 

Ahora bien, esta mano está muy mal jugada, no es el momento de tomar esa clase de riesgos, cuando pudiendo juntar pequeños botes con muchísimos menos riesgos me puedo llevar la misma cantidad de fichas. Y por muy seguro que esté de que pueda outplayear al jugador haciendo uso de la agresividad, ese riesgo podría echar al cesto de basura todos esos meses y días de ansiedad que tuviere yo por jugar en ese gran evento, en tan sólo 5 minutos de competencia.

Y si me entusiasmo con esta agresividad a cuesta y comienzo a disparar ráfagas de ella en la mesa, los minutos los tengo contados hasta que los jugadores se cansen de mí. Si bien en este ejemplo hipotético salgo airoso, mal podría yo creerme luego de la mano que soy mejor jugador que Phil Ivey, más bien doy por descontado que pese a esta mano Ivey alcanzaría un lugar muchísimo más alto en la tabla que el que pudiera yo alcanzar. 

Pues bien, la agresividad es un espejo que nos puede hacer ver mucho mejor jugador de lo que en realidad somos, pero el problema en sí no es éste, sino que esta imagen de outplayeador que reflejamos se puede esfumar en cualquier momento y devolvernos la que en realidad poseemos, y nosotros a excepción de los rivales seguimos viendo nuestra imagen anterior.

Aclarado el punto, no estoy en contra de la agresividad como modo de juego de poker, por el contrario creo que es una de las herramientas indispensables para ganar manos. Sin embargo creo que queda claro en este artículo que es la forma de jugarla lo que hace la diferencia. Un jugador que sabe ser agresivo cuando es necesario y sabe esperar cuando olfatea que debe hacerlo es un "buen jugador de poker".

Un jugador que no sabe utilizar la agresividad y piensa que ser agresivo en cualquier mano y ante cualquier rival es ser bueno, solo estará jugando a la ruleta rusa y a la larga terminará sin fichas y burlado por sus rivales

Suerte para todos.